Actor de doblaje en la cabina de grabación, con auriculares, mirando el móvil junto al micrófono y varios guiones

Ser actor de doblaje tiene una parte muy bonita que se ve desde fuera: el estudio, el micro, el personaje que cobra vida con tu voz. Y tiene otra parte que no sale en ningún making of: los meses en los que, sin que nadie te explique nada, las convocatorias dejan de llegar. Quiero hablar de esa parte. Porque a mí me ha pasado hace poco, y porque casi nadie del gremio lo cuenta en voz alta.

Actor de doblaje en la cabina de grabación, con auriculares, mirando el móvil junto al micrófono y varios guiones

De tener personaje a hacer ambientes

En estos años he tenido la suerte de defender algunos personajes con peso (más en euskera que en castellano por razones obvias). He sido el villano de la serie Itxaso en castellano. He sido Doggy Dog, el coprotagonista de la película de animación «Central Parkeko heroiak». He hecho personajes recurrentes en series de dibujos animados y de imagen real. Y de pronto, silencio. Pasan los meses y no llega ni una convocatoria. Y cuando por fin llega alguna, es para hacer ambientes, para rellenar a esos personajes que pasaban por allí y que gritan, aplauden o dicen «¡Sí!». Ojo: no hay nada de malo en hacer ambientes. Es trabajo, se hace con profesionalidad y alguien tiene que hacerlo. Pero cuando vienes de otro lugar, el cambio se nota. Y duele.

Nadie te despide del doblaje. Simplemente, un día te das cuenta de que ya no estás en la lista.

Las preguntas que no ayudan a nadie

Entonces empieza el ruido en la cabeza. ¿Ya no valgo? ¿Qué ha cambiado para que antes sí y ahora no? ¿Por qué no me llaman ni para los castings? ¿Habrá llegado gente nueva que lo hace mejor que yo? Y por más vueltas que le des, la realidad es tozuda: den las respuestas que den tus pensamientos, no cambia nada. Porque en este oficio hay una regla incómoda que cuesta mucho aceptar: tú no eliges.

Reconocido fuera, invisible dentro

Lo más desconcertante es que la falta de llamadas no tiene por qué tener relación con la calidad de tu trabajo. Mi voz ha sido nominada en cuatro ocasiones a los One Voice Awards, unos premios internacionales de referencia en el sector. Y sin embargo, en el día a día de los estudios, eso no parece importarle a nadie. Es una experiencia que mucha gente de este mundillo reconoce: siempre te valoran más fuera que dentro. Te aplauden en un foro internacional, y al volver a casa tu nombre no pesa en una convocatoria. Aprendes que el reconocimiento y el trabajo son dos carriles distintos, y que a veces no se cruzan.

Lo que sí depende de ti

Podrás hacer cada take de adlibs como si fuera una interpretación de Oscar. Podrás grabar bien y en tiempo récord. Podrás demostrar sesión tras sesión que sigues en la pelea. Y aun así, la decisión de quién hace qué no está en tus manos. Lo que sí depende de ti es muy poco, pero no es nada:

  • Llegar preparado y entregar siempre al nivel que sabes que puedes dar, también en el papel más pequeño.
  • Seguir formándote y manteniendo la voz en forma, aunque no haya convocatoria a la vista.
  • No tomarte como un veredicto personal lo que muchas veces son decisiones de casting, de agenda o de presupuesto que no tienen que ver contigo.
  • Mantener otras vías de trabajo abiertas, porque depender de una sola puerta es arriesgado en cualquier profesión.
No puedes elegir quién te llama. Sí puedes elegir cómo suenas cuando lo hace.

Sin final de película

No te voy a decir que todo acaba bien, porque no lo sé. Puede que en algún momento todo vuelva a cambiar y que el teléfono suene otra vez. Y puede que haya que buscar otro modo de ganarse la vida, y eso tampoco sería un fracaso: sería una decisión adulta. Mientras tanto, lo único honesto que se me ocurre es seguir esforzándome y contarlo sin maquillaje. Si trabajas con la voz y te reconoces en esto, no eres el único. De esto se habla muy poco, y por eso lo escribo.

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2 comentarios

  1. octubre 21, 2026 at 7:52 pm
    Joseba Cordón

    No puedo estar más de acuerdo contigo Alex. Esto mismo llevo meses hablándolo «entre bromas» con varios compañeros, que si la vosa sigue así, me busco otro curro y ya, cuando hayan nuevas oportunidades volver. Pero es que cuanfo es vocacional jode mucho, jode el ver que la lucha constante no es más que una lotería donde tienes que estar presente en la cabeza del director en ese momento. Y ojo, los ambientes no daran mucha visibilidad a nuestras interpretaciones, pero dan de comer (aunque hay que hacer muchos, eso si), y se nota. Mila esker por tus reflexiones Alex, tengo claro que cuando sea mayor quiero ser como tú besarkada handia zuretzat

    • octubre 21, 2026 at 8:19 pm
      Locutor Alex Ugarte

      Así es Joseba. Es cierto además que cuando un compañero trabaja, otro se queda en el banquillo, pero si hay rotación todo sigue estando equilibrado. El problema surge cuando de repente, sin saber cómo, ni cuándo, ni por qué, desapareces del listado de quien decide y te tiras más de un año en la «nevera». Y que conste que soy súper fan de los adlibs, ambientes y lo que toque. El trabajo, es trabajo.
      Abrazo y gracias por comentar!

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